martes, 31 de mayo de 2011

Entrevista a Melissa Allemant por Carlos Sotomayor)


En el 2003, Melissa Allemant obtuvo, casi sin proponérselo, el Premio de los Juegos Florales “La casa de cartón” de la Universidad de Lima. Ahora, varios años después, nos sorprende con La noche abundante (Lustra editores, 2011), un interesante poemario que gira en torno a la naturaleza. Afincada fuera del Perú desde hace varios años –actualmente radica en Costa Rica, en donde trabaja para la Cruz Roja Internacional–, Allemant está de paso por Lima para presentar su nueva propuesta poética.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Desde cuándo nace tu interés por la poesía?

Yo he escrito siempre. Escribía diarios. Y un día, en el 2003, hubo una convocatoria para un concurso de poesía. Entonces, al ver mis diarios me di cuenta que, además de la escritura narrativa, digamos, tenía bloques donde solo había pensamientos o frases muy duras o muy cortadas. Me di cuenta que eso no era narrativa. Entonces eso lo extirpé de los diarios y así, sin correcciones ni nada, lo mandé al concurso.

Y lo ganas…

Sí (risas). Y gano el concurso, con ese poemario que se llamó Desdoblamientos. Ahora lo leo y me digo cómo es posible que haya escrito eso. Me van a perseguir mis fantasmas, mis pininos iniciales (risas). Es un poemario que no se publicó. El premio fue solo dinero y aparecieron los poemas en una revista de la universidad, del taller de literatura. Pero eso me motivó mucho. Y empecé a buscar poetas y poemas. El primer poema que leí fue “El río” de Javier Heraud, que para mí fue una revelación. Me identifiqué con él.



¿Cómo se va gestando La noche abundante?

Este poemario se ha ido gestando poco a poco. Este poemario era en realidad tres o cuatro poemarios distintos que tenía. Y estos se han ido uniendo y transformando. Después de muchos años aprendí a tejer con mis textos, y a tratar de desprenderme de lo que yo misma estoy escribiendo, para transmitir algo mayor de mi propia vivencia. Y eso fue reflejando el poemario. Hay un trabajo muy duro de mi parte de corrección. No solo para decir mejor lo que quiero decir sino para que se entienda, para no solo yo entenderla. Que sea una expresión profunda pero sencilla. Y para que pueda tener una proyección universal.

El tema de la naturaleza está muy presente en el libro.

Yo hice una terapia con ayahuasca durante dos años, dos veces al mes. Y eso fue muy doloroso, muy duro. Pero eso fue abriendo, abriendo hasta que me encontré con otra vida, con la vida, en realidad. Allí aparece la naturaleza. Es ahí cuando conozco a mi esposo, que es de Costa Rica. Nos conocimos aquí, pero decidimos irnos del país. Para ese entonces yo ya trabajaba para la Cruz roja internacional. Conseguí trabajo en Naciones Unidas, en un proyecto en Guatemala, con comunidades rurales. Entonces, toda mi experiencia se empezó a materializar en lo que escribía. Esa experiencia muy terrenal, de lo que es la naturaleza como parte de la vida e esa gente. Eso me hizo asumir esa espiritualidad como una visión de la vida. Eso está en el poemario.


(Crédito de la nota: http://carlosmsotomayor.lamula.pe/2011/05/29/entrevista-a-melissa-allemant/carlossotomayor)

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